Uno de los principales enfoques de la educación es contribuir al avance integral y armónico de los niños y niñas. Según Seners (2001, como es citó en Ospina, 2013), “la Educación Física tiene un papel trascendental por ser una disciplina que basa su aprendizaje en fortalecer las diferentes dimensiones del ser humano como lo son: la física, psicológica, moral y social de una manera sistemática y metódica” (pag.19). Es decir, la educación física adquiere una gran importancia como elemento favorecedor en la búsqueda del desarrollo integral y consciente del movimiento corporal en la interacción del estudiante con el contexto en el cual se desenvuelve, a través de la manifestación de actividades de integración social.

La Educación Física es una disciplina que ha estado históricamente orientada a promover la salud física, sin embargo, en los últimos tiempos el énfasis se ha ido desplazando hacia la salud mental, siempre cuando sea una práctica orientada adecuadamente.

Desde el punto de vista fisiológico, “la actividad física estimula la secreción de serotonina, que es uno de los neurotransmisores que producen bienestar” (Bisquerra, 2011, p. 4) y, desde el punto de vista psicológico, hay estudios que indican que “el juego deportivo se ha mostrado como un agente desencadenante de emociones positivas” (Duran, et al., 2015, p. 14); Al ser la Educación Física un espacio donde el alumnado se implica en todas sus dimensiones (física-motriz, mental, afectiva y social), es propicio para fomentar la educación emocional de la persona.

El deporte es un agente de la Educación física que ofrece muchas posibilidades de acción, el cual, según Bisquerra (2011): Tiene un gran poder para generar emociones, dichas emociones pueden ser de una gran potencia y disfrute. Pero, por otra parte, no todos pueden ganar.

De hecho, nadie puede ganar siempre. Por lo tanto, es inevitable la frustración. En este sentido, el deporte ofrece una gran oportunidad para aprender a aumentar el nivel de tolerancia a la frustración”. (p. 5)

Es por esta razón que, en el Colegio Internacional Camino a la Cima, se encuentra comprometido con el bienestar y la salud mental de sus estudiantes, a través de las clases de educación física en donde los estudiantes tienen la oportunidad de fortalecer sus habilidades interpersonales como intrapersonales, en donde la autoestima, el autoconocimiento y las habilidades sociales, toman un papel fundamental para el desarrollo integral del estudiante y su proceso.

Docente de Educación Física

David Jímenez – Colegio Internacional Camino a la cima