¿Cómo manejar en el hogar una comunicación asertiva en casa?

La comunicación asertiva es fundamental en nuestros hogares, pues no se trata solo de hablar para que nos respondan; se trata de escucharnos, comprendernos, y entendernos, siempre con respeto y tolerancia.

El encierro que trajo consigo la pandemia, nos dejó y nos continúa dando varias lecciones, al igual que descubrió varias falencias que existían en nuestro entorno: en el trabajo, en el colegio y lo más importante, en nuestros hogares.

Varias familias no esperaban que, el convivir las 24 horas del día, se convirtiera su hogar en un ‘campo de batalla’, en donde unos y otros se comunicaban, pero sin entenderse o peor aún, solo para agredirse.

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Hablar no es comunicarse

La comunicación básica que nos enseñaron a muchos, en donde el emisor solo se encargaba de transmitir un mensaje al receptor, (si el receptor lo captaba, pero no lo entendía no era problema del emisor) desde hace mucho tiempo quedó obsoleta.

Si queremos comunicarnos con efectividad, es necesario que por parte del emisor se exprese claramente el mensaje, y es tarea del receptor entender lo que se le pretende trasmitir. Es por esto que la comunicación asertiva es la base de nuestras relaciones, pues allí incluimos la actitud en la comunicación, la forma en que nos expresamos de manera clara y pausada, siempre con respeto y tolerancia.

¿Cómo lo hacemos?

En el proceso de la comunicación, el 7 % corresponde al contenido (lo que se quiere comunicar), el 38 % se define en el paralenguaje (tono, entonación, etc.), y finalmente, el porcentaje más grande del mensaje con un 55 %, corresponde a las expresiones faciales. Esto nos da una breve idea de hacía donde queremos ir.

La comunicación asertiva se define como aquella donde una persona es capaz de manifestar sus necesidades y derechos, a su vez, es sensible y consciente de las necesidades y derechos de las demás personas con que interactúa.

Como lo afirman expertos en psicología, comunicación y lenguaje, la realidad es subjetiva, ¿Qué quiere decir? Que percibimos la realidad desde nuestra propia subjetividad, nuestra historia, nuestros principios, nuestras costumbres, nuestros valores, nuestros gustos, nuestras opiniones; entonces cuando afirmamos que estamos totalmente seguros de que, “las cosas son así y punto”, debemos entender y tener claro que, en realidad, las cosas son así para nosotros, lo más probable es que las cosas sean muy distintas para la otra persona.

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Algunos tips

  1. Describir conductas en lugar de hacer juicios de valor, ejemplo: “llevas toda la tarde jugando y mañana tienes un examen importante” en lugar de “eres un vago o un desordenado”.
  2. Menciona qué es lo que deseas o necesitas, en lugar de centrarse en el problema, ejemplo: “Te recuerdo que necesito la mesa para trabajar”, en lugar de “Otra vez tienes toda la mesa ocupada con tus cosas”.
  3. Cuando quieras expresar una molestia o cualquier otro sentimiento, habla en primera persona (yo, mí, me, soy, estoy). Si hablas en segunda persona (tú, te, eres, estás, etc.), el otro puede sentir que es un ataque y ponerse a la defensiva, ejemplo: “Necesito que me escuches” en lugar de “no te importa cómo me siento”.
  4. Incluye a la otra persona en la búsqueda de soluciones, ya que el acuerdo debe ser mutuo, ejemplo: “Me parece que es necesario repartirnos las tareas de aseo del departamento”, en lugar de Te encargas de hacer el aseo de la pieza y baño; y yo de la cocina y la sala”.

Recuerda que la comunicación asertiva se cultiva, no se genera de la noche a la mañana, y siempre será más fácil, si se definen con anterioridad las reglas y normas para la convivencia en casa.

Debemos escuchar sin anticipar juicios, no mostrar prisa ni impaciencia, no entrar en discusiones previas, valorar lo que dice, preguntar lo que haga falta, interpretar sin juzgar, respetar la libertad del otro y las opiniones del otro, ponerse en su lugar, dar confianza, procurar no interrumpir y tener mucha paciencia.

Quizá, lo más difícil es saber cuándo hay que respetar las opiniones de los hijos y cuándo hay que hacer valer las nuestras, y esto dependerá de circunstancias particulares. No se negocia casi nada con un niño de dos años, pero debería hacerse con un adolescente.

En el Colegio Internacional Camino a La Cima estamos dispuestos a apoyarte con todos los profesionales que tenemos a tu servicio, no dudes en comunicarte con nosotros.

By |2021-02-18T09:59:48-05:00febrero 17th, 2021|News|
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